Adolescentes que no Quieren Estudiar

Si hay algo desean los padres para sus hijos es que puedan sentirse realizados y encuentren profesiones en las que puedan desarrollar sus intereses y capacidades. Casi de manera directa, podrán ganarse la vida cómodamente. Pero en demasiadas ocasiones observamos muchos adolescentes que están desmotivados por los estudios, tratan de evitar hacer deberes y no atienden en clase. Es lo que ocurre con adolescentes que no quieren estudiar. El resultado evidente son los suspensos, las clases extra, los exámenes de recuperación. Esto se convierte en un estado continuo de discusiones entre padres e hijos, que alegan setir demasiada presión sobre ellos.

 

imagen adolescentes no quieren estudiar

El primer pensamiento será interpretar que el adolescente es vago, no quiere esforzarse, todo le da igual. Pero detrás de este comportamiento se esconden problemas más complejos relacionados con los cambios habituales durante la adolescencia. La nueva identidad de ese niño que ha dejado paso a un nuevo mundo sin la protección de los padres, genera algunas inseguridades. En cada persona puede manifestarse de manera distinta. Los adolescentes suelen convivir con falta de autoestima, ansiedad por las excesivas exigencias del entorno, depresión cuando se sienten incapaces de afrontar los retos, son algunas causas del fracaso escolar. Los padres, siguiendo algunas pautas, pueden ayudar al hijo adolescente a superar sus problemas.

 

Identificando las causas por las que los adolescentes no quieren estudiar

 

El primer lugar donde debemos poner nuestra atención es en el propio adolescente. Su propia personalidad, la forma en la que interpreta su entorno, influye mucho en su rendimiento escolar. Uno de los primeros aspectos a valorar es la autoestima, la valoración sobre si mismo. Si es alta, podrá aceptar los retos y dificultades con normalidad pero si es baja, interiorizará que todo es un esfuerzo inútil porque no va a ser capaz de alcanzar las expectativas.

 

La motivación es otro aspecto fundamental, sin ella considerará que no merece la pena esforzarse. Los adolescentes que interioricen la importancia de esforzarse hoy para alcanzar las metas en el futuro, estarán motivados para implicarse en los estudios.

 

Igual que los adultos, los adolescentes tienen diferentes capacidades a la hora de afrontar los estudios. Mientras unos tienen facilidad para memorizar otros son mejores para el cálculo mental. Conociendo los puntos fuertes, podemos ayudarles a desarrollar o mejorar los que manejan con dificultad. Así conseguiremos equilibrar las cualidades, aprender a conocerse a sí mismo y a afrontar las carencias propias como algo natural.

 

El tener capacidad de trabajo no siempre es innato. Es fácil a esas edades comenzar la tarea y distraerse con cualquier excusa a los pocos minutos. Una solución puede ser pactar unos horarios fijos para cada tarea, para tener una noción clara de estar cumpliendo con lo establecido.

 

Tener un estado emocional equilibrado permite concentrarse en los estudios. Los adolescentes tienden a obsesionarse por las cosas que suceden en su entorno, detalles triviales que consideran transcendentales. Su aspecto físico, encajar en el grupo de amistades o unas expectativas demasiado altas pueden generar ansiedad. Si llegan a encontrarse en esa situación, el rendimiento intelectual disminuye, dificultando la capacidad para entender conceptos o memorizar.

 

Todo lo anterior sirve de poco si no cuenta con buenas técnicas de estudio, aprender a aprender optimizando el esfuerzo y el tiempo facilitará alcanzar unos buenos resultados en los estudios del adolescente.

 

Cómo afrontar el fracaso escolar en adolescentes

 

Para ayudar a un adolescente con fracaso escolar, por bajo rendimiento o porque no quiere estudiar, en primer lugar hay que buscar las causas y tratar de poner remedio. En algunos casos puede ser complicado para los padres analizar las causas y la forma de poner en orden los sentimientos del chaval. El asesoramiento por parte de un psicólogo profesional, especializado en niños y adolescentes nos ofrece la certeza de dar los pasos acertados.

 

Un adolescente problemático o desafiante en realidad está llamando la atención porque necesita ayuda. A mayor rebeldía o agresividad, más necesidad de atención requiere. Pero llegar a ellos no es fácil, su actitud muchas veces desafiante requiere tener mucho tacto y paciencia a la hora de acercarse a ellos para que abran su interior. Hay que empezar a preguntar y escuchar, dejarle hablar sin interrumpirle. No tratamos de darle consejos o insistir en lo que debe hacer, se trata de entender los pensamientos y las interpretaciones por las que se rige.

 

Muchas veces solo necesitan sentirse valorados. Escucharles y mostrarles que estamos interesados en sus cosas es importante para ellos. En estos momentos de intimidad es importante evitar regañarles o aprovechar para recordarles sus obligaciones con los estudios. Al hacer demasiado hincapié en los estudios, los adolescentes pueden interpretar que estudian para hacerle un favor a sus padres, sin entender que es en su propio beneficio.

 

Cuanto antes entiendan los niños la importancia de ganarse las cosas con esfuerzo, mayor facilidad a la hora de afrontar la adolescencia. Los adolescentes, y algunos adultos, creen que merecen las cosas de manera gratuita y rápida solo por el hecho de haber nacido. Desde ese punto de vista, será complicado convencerles para esforzarse a estudiar.

 

La adolescencia es una etapa de transición, es el momento de darles independencia mientras les exigimos responsabilidad. Debemos dar por hecho que cometerán errores, porque forma parte del proceso evolutivo, pero siempre que sea posible, de manera controlada. De esa manera irá ganando en seguridad y autoestima.

 

Qué hacer con adolescentes que no quieren estudiar

Aunque parezca contradictorio, cuando a los adolescentes no se les establecen normas, se sienten abandonados, como que no le importan a nadie. Para corregirlo hay cosas que hacer con los adolescentes que no quieren estudiar. Para empezar marcar unas normas claras sobre los horarios de estudio, televisión, videojuegos o teléfono móvil, facilitan al chaval entender y aceptar las normas. Debe quedarle claro el objetivo de establecer un horario para la diversión y otro para los estudios.

 

En los momentos que el adolescente esté más relajado debemos aprovechar para iniciar una conversación, evitando los reproches o el dogmatismo, en la que le transmitamos la importancia “para él/ella” de los estudios. Podemos darles un refuerzo de motivación recordándole las cosas que se le dan bien e incluso establecer recompensas por objetivos alcanzados.

“Estudiar supone enfrentarse a las limitaciones propias. Podemos reforzar su confianza con frases positivas cuando consiguen un objetivo.”

Si una asignatura o materia no terminan de entenderla, pueden desanimarse y elegir el camino fácil, tirar la toalla porque se siente inferior y nunca podrá conseguirlo. En ese caso hay que identificar el problema y buscar una solución como darle ayuda en casa o mediante clases particulares, hasta alcanzar un rendimiento satisfactorio.

 

Con la llegada de las redes sociales y los teléfonos inteligentes acompañada del aumento de la violencia año tras año, muchos niños o adolescentes dejan de sentirse seguros en el centro de estudios. Puede ser la causa de la pérdida de interés por estudiar. Debemos estar atentos ante esta posibilidad y en caso de tener indicios ponerlo en conocimiento del centro educativo.

 

Como hemos visto, muchas causas cuando los adolescentes no quieren estudiar está en él pero también hay aspectos del entorno capaces de influir en su motivación o rendimiento. Los padres pueden ayudar a su hijo adolescente en la mayoría de los casos, pero cuando no lo consiguen, deben solicitar la ayuda de un profesional de la psicología.

 

Adolescentes Manipuladores

Más información: web

Deja un comentario

error: ¡Este contenido está protegido ante la copia!