Adolescentes rebeldes

Aunque educar a adolescentes rebeldes a menudo puede parecer una tarea imposible, hay pasos que puede seguir para aliviar el estrés que usted y su adolescente sienten. Es cierto que ni usted ni su hijo adolescente van a conseguir siempre una relación perfecta, pero puede mejorarla.

 

 

En las sociedades occidentales encontramos diferentes criterios para definir la entrada en la vida adulta. Por ejemplo, en la edad adolescente puede considerarles suficientemente maduros para ser juzgados por actos delictivos pero no tener edad para votar. Una de las características de la adolescencia es la coincidencia de comportamientos infantiles y adultos en su mundo interior, una transición de niño a adulto. La llamada como “Crisis de la Adolescencia” donde encontramos adolescentes con una combinación de comportamientos tanto infantiles como adultos. Esta dualidad puede causar confusión en los padres, cuando no saben si están hablando al niño o al adulto. En medio de esta confusión, los adolescentes rebeldes tratan de encontrar su propio camino.

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Entender la adolescencia puede ayudar a manejar a los adolescentes rebeldes

Cómo afrontar a adolescentes rebeldes

En muchas familias aceptan con dificultad el proceso de independencia del adolescente, manteniendo la idea del hijo como niño. Normalmente el hijo toma la iniciativa para independizarse emocionalmente de los padres, paso previo a la madurez. En algunos contextos, pueden convertirse en adolescentes rebeldes, por ejemplo en el caso de niños hiperprotegidos, acostumbrados a conseguir todo cuanto desean, a tener excesivo poder sobre sus mayores.

 

Para prevenir una adolescencia dramática debe fomentar algunos hábitos saludables durante la etapa preadolescente. Deben ir forjando unas vivencias de éxitos, retos y frustraciones que conformen un acercamiento a los retos del adulto. Estos niños estarán más preparados al llegar la adolescencia pasando la etapa con menor dificultad.

 

Aprender a aceptar situaciones adversas, es una de las herramientas necesarias para una vida sana en los adultos. Cuanto antes desarrolle esta habilidad el niño o adolescente, será más fácil aceptar con normalidad las situaciones no deseadas. Esta tolerancia debe servir tanto a padres como hijos a la hora de afrontar los conflictos.

 

Durante la adolescencia empezamos a utilizar una zona del cerebro que controla nuestra personalidad, el razonamiento para la toma de decisiones y el comportamiento social. Esta zona se llama corteza prefrontal. Es aquí donde se moldea la personalidad y la manera de relacionarse con los demás, después de unos años, cometer errores y sufrir las consecuencias. Esto explica por qué los adolescentes hiperprotegidos llegan a la madurez, tarde y sin la capacidad de aceptar situaciones adversas. Estos niños tienden a convertirse en adolescentes rebeldes.

 

Otra consecuencia negativa de la sobreprotección, el adolescente puede sentirse atrapado. Esta sensación fomenta en ellos la necesidad de rebelarse, el resultado opuesto del que desean los padres. En el extremo opuesto, si tienen demasiada libertad pueden sentirse perdidos y en busca de un rumbo o también no despertar interés en los padres. Algunas reacciones desproporcionadas en adolescentes rebeldes, esconden una llamada de socorro, aunque ni ellos mismos sean conscientes.

 

Conceptos importantes con adolescentes rebeldes

Por otro lado los padres deben esforzarse en comprender qué está sucediendo en el mundo interior del adolescente y tratar de anticiparse.

  • Los padres deben interiorizar conceptos como:Los adolescentes tienen sus propias opiniones y no tienen por qué coincidir con la de sus padres.
  • Los adolescentes aún no han desarrollado una capacidad analítica o de consecuencias para el largo plazo, todo se basa en las emociones.
  • En esta etapa aparecen nuevas situaciones y nuevas normas que no van a aceptar con un simple “porque sí”
  • No discuten todo porque estén en esa etapa, discuten porque son una persona con una opinión propia (acertada o no)
  • Las normas que tratamos de imponer, debemos poder argumentarlas razonadamente.

 

Algunos puntos importantes que deben aplicar los padres:

  • Dedicar tiempo y energías a los hijos
  • Aprender a escuchar e interpretar sus necesidades
  • Intentar crear un clima de confianza, evitar el exceso de autoridad o sobreprotección.
  • De vez en cuando, sorpréndale con una actividad o conversación fuera de la rutina.
  • Evitar mostrarles nuestras emociones: enfado, decepción, miedo.
  • Las normas son para todos los miembros de la familia, no son contra él o ella.
  • Jamás decirle frases como: “no puedo contigo”, “no sé qué hacer contigo”, “haz lo que quieras”. Serán interpretadas como una invitación a continuar.
  • Mantenerse firmes con las normas. De otra manera, perderán toda utilidad.

 

Baja tolerancia a la frustración

La frustración es un sentimiento. Un sentimiento es un estado de ánimo o disposición emocional.

Por tanto, una persona con baja tolerancia a la frustración tiene tendencia a sufrir cada vez que las cosas no son como le gustarían. La intensidad de ese sentimiento depende en cada persona de la educación, el entorno familiar y todo lo que influye en la personalidad.

 

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Este sentimiento viene desde la infancia, etapa en la que desarrollamos la creencia de que todo el mundo gira alrededor nuestro, que merecemos cualquier capricho y al instante de pedirlo. Durante la infancia aún no tenemos desarrollados el concepto de tiempo y las necesidades de los demás, pero es cuando se deben desarrollar el hábito de esperar a que llegue en momento de satisfacer los deseos. También deben desarrollar cuanto antes la capacidad de empatizar con las necesidades de los demás.

 

Las personas con baja tolerancia a la frustración necesitan eliminar la situación que les molesta en el mismo instante que se presenta, hacen lo más fácil o rápido para que desaparezca esa situación que impide lo que desean. Solo piensan a corto plazo.

 

Para mejorar la tolerancia a la frustración se requiere mejorar la fortaleza al afrontar las situaciones adversas, sin que nos perturben emocionalmente.

Una vida con baja tolerancia a la frustración está llena de sufrimiento y fracaso que termina en un sentimiento de vida deficiente. Para evitar una adolescencia o incluso madurez difícil debemos fomentar comportamientos saludables en los niños desde la más temprana infancia, evitando la sobreprotección o enseñando la manera correcta de expresar sus necesidades o sentimientos.

 

Influencia del entorno social en adolescentes

A medida que los niños crecen hasta que se transforman en adolescentes, comienzan a pasar más tiempo con sus amigos y menos con sus padres. Una de las consecuencias será que los amigos pueden influir cada vez más en el pensamiento y el comportamiento del adolescente. Esta es la base del entorno social. Esta influencia puede ser una positiva, por ejemplo, cuando motiva al adolescente a que le vaya bien en los estudios o el deporte u otras actividades. Por el contrario, la influencia social puede ser una negativa, por ejemplo, cuando empuja a su hijo al tabaco, alcohol, tomar drogas o practicar sexo no seguro u otros comportamientos insanos.

 

Algunos pasos recomendables para padres con hijos adolescentes rebeldesen relación con la influencia social:

  • Explique a su hijo en qué consiste la influencia social y como puede influir en él.
  • Recuerde las normas familiares de lo que está bien o no.
  • Utilice técnicas para reforzar un sano concepto de sí mismo y no depender de los demás.
  • Recuerde al adolescente, que sus actos tienen consecuencias para el/ella.

 

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