Moda para Adolescentes

Muchos adolescentes están obsesionados por la moda. Es como un potente imán que les atrae con una fuerza difícil de controlar. Precisamente los creadores de moda son conscientes de ello, los adolescentes necesitan manifestarse a través de las prendas que llevan puestas y se aprovechan. La moda para adolescentes es un mercado seguro porque ellos siempre están dispuestos a cambiar. Sin poder evitarlo los jóvenes son moldeados a la moda del momento.

 

 

Sí, la moda del momento les hace vestirse de una determinada manera, adaptar su tipo de peinado al que se lleva, hacerse un piercing o tatuarse. También se identifican en el grupo cuando escuchan el mismo tipo de música, consumir las mismas redes sociales y hablar usando el mismo código. El adolescente puede entusiasmarse por una prenda que está de moda con la misma facilidad con que la abandonará cuando deje de estarlo.

imagen moda en adolescentes

Adolescentes y Moda

Aunque para los padres suele ser algo difícil de aceptar, la moda es un elemento crucial en la vida de gran parte de los adolescentes. Una razón para ello es cuando la moda es una forma de comunicación y de desarrollo muy eficaz. En algunos casos también una manera de mostrarnos rebeldía. Como aspecto positivo podemos aceptar los conflictos por la ropa o el aspecto físico, aunque provoque constantes conflictos, no suelen tener mayor importancia porque no afectan significativamente al desarrollo personal del adolescente.

 

 

Evitar o disminuir esos conflictos es posible si los padres lo afrontan adecuadamente. En el momento vital en que se encuentran, la ropa de moda suele convertirse en la gran aliada de los adolescentes. La forma de vestirse se convierte en un código para identificar la forma de ser. Para un chico o chica adolescente que busca adquirir una identidad es crucial ponerse una cosa u otra, incluso ponerse cualquier cosa tiene su razón de ser. Aunque ellas comienzan antes, la preocupación por la ropa o el aspecto físico también les llega a ellos, pero en menor medida.

 

La Moda como un Código en Adolescentes

Para un adolescente ir a la moda se interpreta como ir a su manera, marcando la distancia con los adultos. La moda juvenil les permite identificarse con su grupo y reivindicar su oposición a las normas de los adultos. Ponerse unos pantalones caídos o gastados, sudaderas enormes o ceñidas con dibujos, tops que no cubren el ombligo, pasar horas en el baño retocando una y otra vez el peinado hasta alcanzar algo exótico, pasa convertirse en una forma de expresar su identidad.

 

 

Los adolescentes utilizan la moda como un sistema de signos para comunicarse con sus iguales. Otros jóvenes de su edad con quienes comparten un mismo código. Los adultos no entienden del mismo modo ese lenguaje, por eso no suelen entenderse con sus hijos. La moda a esta edad deriva en fuente de conflictos entre padres y adolescentes.

 

Cómo Hablar con un Adolescente Sobre la Moda

Seguramente al tratar de hacer cambiar de opinión a un adolescente sobre una prenda de moda o cualquier aspecto de su vestimenta, puede surgir un conflicto. Aunque en algunas ocasiones sea complicado, la forma de hablar con el adolescente debe ser entre iguales, apelando al razonamiento. Cuando recibimos la habitual contestación “porque me gusta” evidentemente no tiene un valor objetivo, seguramente ni él o ella sabe por qué quiere vestir así. Una forma de comenzar la conversación puede ser haciéndole ver como lo feo, lo cochambroso, la ropa ordinaria, aunque lo llamen moda no deja de atentar contra el buen gusto. Trataremos de fomentar la capacidad de saber sacar lo mejor a las cosas.

 

 

Intentar priorizar el buen gusto en la moda y la forma de vestir. Como todo, el buen gusto suele ser educado. Si hemos trabajado la sensibilidad estética del adolescente, hay más probabilidad de ser él o ella quien determine sus gustos y será más libre al escoger y no será tan vulnerable a las modas. No se trata de esperar que tenga los gustos estéticos de un adulto, eso no va a ocurrir. Se trata de vestir como un adolescente a la moda, pero hasta ciertos límites.

 

 

Un trabajo a realizar durante la infancia será transmitirle al niño valores, ideales, proyectos. Un adolescente cuando carece de valores y principios, se llena de ideas que va encontrando por el camino. Aun así los padres deben respetar su espacio, el adolescente debe percibir que tenemos en cuenta sus opiniones y cederle cierta autonomía.

 

 

A la hora de ir a la moda el adolescente puede derivar en los extremos, elegir una vestimenta estrafalaria y “cuidadosamente descuidada” o ir al extremo de buscar la perfección, el culto al cuerpo rozando la exhibición en busca de la notoriedad. En ambos casos detrás de este comportamiento hay un adolescente en busca de su identidad. La pregunta que podemos plantearle directamente es: ¿Por qué lo haces?

 

¿Cómo Orientar Sobre las Modas a un Adolescente?

 

Mostrarles la virtud de encontrar el equilibrio a la hora de elegir la moda en su aspecto físico significa no ser ni un mojigato ni puritano. Debemos proteger nuestra intimidad, del mismo modo que no contamos nuestras intimidades a alguien que apenas conocemos, evitamos mostrar nuestro cuerpo para cuidar esa intimidad. A muchos chicos y chicas las fuerzas de la moda les condiciona hasta exhibirse como no quieren.

 

 

Cuando son niños no existe aún este problema, les elegimos las prendas de ropa nosotros. Cuando empiezan a ser independientes suelen ir con los amigos a comprar ropa. Si carecen de suficiente información o estructura, probablemente termine adoptando las preferencias del grupo. Antes de que salga de compras sin la supervisión de un adulto, es recomendable establecer antes el presupuesto y qué va a comprar. Ya irá adquiriendo mayor autonomía con el tiempo.

 

 

A la hora de afrontar un conflicto debemos tratar a toda costa de mantener la calma. Una fórmula es relativizar el problema valorando si merece la pena un enfrentamiento por algo que probablemente se va a desvanecer en pocos meses. Eso no implica aceptarlo todo, sino cómo lo enfocamos, hasta donde permitimos que nos afecte en el estado de ánimo y cómo de firme será nuestra respuesta. Por supuesto debe estar ajustada al nivel de importancia.

 

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